TÉCNICAS DE COLOCACIÓN
1. Bufado
Para preparar el espacio de trabajo se instalan pasarelas a aproximadamente 1 metro del suelo para permitir el desplazamiento por la buhardilla sin pisar la guata ya bufada.

En función de la espesura deseada (unos 30 cm.), se coloca una medida de altura apropiada.
El bufado se efectúa comenzando por las partes más alejadas dirigiéndose progresivamente hacia el punto de salida. La contera de bufado se mantiene en posición horizontal a una altura de 1 m de tierra para poder bufar el material a una distancia de 1 m aproximadamente para que caiga por su propio peso. En la colocación hay que contar con un aumento del 20% del grosor de la capa aislante, ya que hay que tener en cuenta el efecto de asentamiento que se produce con el paso del tiempo. La máquina ajusta el flujo máximo de materia. El caudal de aire es regulado según la cantidad necesaria para la puesta en movimiento en el tubo.
Para los suelos donde la capa de aislamiento está en contacto con el aire en movimiento (casos de buhardillas ventiladas, o que presentan orificios de ventilación en la parte inferior), la superficie de aislamiento deberá ser vaporizada por una nube de agua empezando por la parte más alejada, siguiendo con un retardo de 1 a 2 metros la colocación de la capa de aislamiento con el objetivo de obtener, tras el secado, una corteza que limita el desplazamiento del aislante. Se recomienda no pisar el aislamiento bufado, incluso solidificado.
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2. La insuflación
Insuflación por tubo

Para insuflar es necesario utilizar arcones. El para-vapor o el cierre del arcón presentan un orificio en el centro de la parte superior de cada arcón para permitir que el tubo de insuflación descienda hasta unos 20 cm. de la parte baja de la cavidad. El rellenado se realiza de abajo a arriba respetando la densidad.
El producto se compacta volviendo a empujar el tubo al interior del arcón para evitar cualquier asentamiento ulterior. El rellenado se va realizando progresivamente volviendo a subir el tubo. El arcón no estará lleno hasta que el producto deja de circular por el tubo y cuando el motor de bufado se para. El rellenado termina cuando el producto desborda de los orificios e
Atención: No hay que esperar a que el flujo de materia se detenga para retirar el tubo de relleno. Es necesario asegurarse que el caudal de aire es constante y suficiente durante la insuflación. En caso necesario, se recomienda bajar el flujo de materia.


Insuflación por conducto de depresión.
Con ayuda de una caladora se realizan unos orificios a unos 15 cm por encima del arcón y en el centro de este. Los recortes obtenidos se guardan.

Se fija el conducto en el orificio perforado utilizando una anilla extensible para asegurar la estanqueidad. Se comprueba que el conducto realiza una rotación de 360º sin problemas y se fija el saco de depresión para almacenar el aire y el polvo.
Después de regular la máquina de presión y caudal, se rellena el arcón con una densidad determinada anteriormente por los reglajes precisos de la máquina. Los ángulos superiores y la parte superior del arcón se rellenan gracias a la rotación del conducto. Se consigue el llenado completo cuando el motor de la máquina empieza a ralentizar y acaba parándose.
La operación se reanuda en el orificio siguiente. Una vez finalizada la insuflación completa de la pared, los orificios son completados manualmente para rellenar la parte que falta por la presencia del conducto. Los orificios son tapados para obtener una perfecta estanqueidad de la pared.
Es importante asegurarse que todos los arcones estén bien rellenados y controlar la densidad mínima en cada obra de colocación.


El tamaño de los arcones determinará si el insuflado se hace con o sin conducto: si los arcones son muy largos y el acceso a estos se hace por un extremo, es preferible emplear únicamente conducto. Sucede lo mismo si en los arcones hay obstáculos (trabas, codales, raíles,…), ya que se coloca el tubo en el fondo del tramo antes de retirarlo progresivamente.
El conducto permite aumentar en densidad, lo cual evita los asentamientos en los arcones muy voluminosos (30 x 80 x 300 cm. por ejemplo), el trabajo es más limpio (recuperación del polvo al poner el conducto al aire libre). El conducto también rellena mejor los pequeños arcones (sobre todo si son estrechos); es el mejor método por su regularidad en el dominio de la densidad.
3. Proyección húmeda

Esta técnica también necesita utilizar arcones. Hay que añadir agua al producto en cantidad suficiente para activar el aglutinante natural de la celulosa. El reglaje de la máquina garantiza una humidificación homogénea del producto. La cabeza de proyección se mantiene a unos 80 cm. del muro. La proyección se realiza en un ángulo de 10 a 45º dirigido hacia la pared (el ángulo crece en función del espesor de la capa aislante a formar).
La aplicación se realiza en movimientos de vaivén regulares, capa tras capa para que el espacio pueda rellenarse homogéneamente desde abajo hacia arriba.
A unos 30 cm. de la parte alta, la cabeza de proyección se dirige hacia arriba, de modo que puedan rellenarse los rincones superiores. A continuación, el resto se rellena con un chorro horizontal. Al terminar la proyección, se retira el exceso de producto con un rollo-cepillo giratorio. Este rollo se coloca en lo alto y así utiliza los montantes como guías para descender. El aplicador garantiza que todos los intersticios estén sellados. Antes de colocar el para-vapor, hay que respetar un tiempo de secado para que la guata de celulosa se seque bien. Es aconsejable comprobar la humedad de la guata utilizando un humidímetro.


Atención, en proyección húmeda es necesario esperar de 1 a 3 meses para el secado y tener en cuenta las condiciones climáticas antes de volver a cerrar los arcones, lo cual hace de la colocación de la techumbre algo más bien inapropiado.
